AVE PETIRROJO

El petirrojo es un ave europea que pertenece a la familia de los Musicapidae y además de la que conocemos como especie general, también debemos advertir de que existen muchas subespecies a tener en cuenta dentro de todo lo que engloba este modelo de pájaro. No obstante, nosotros nos centraremos en el Erithacus rubecula como especie general para que no nos confundamos y entraremos a determinar todas y cada una de sus características particulares.

En primer lugar, antes de entrar a detallar lo importante de su taxonomía, queremos advertir de que es una de las especies de pájaro más conocidas de la actualidad y que se puede encontrar en distintas partes además de en Europa a razón de que hay muchas camadas que han emigrado hacia otros continentes. ¿Quieres saber más?
Dentro de la fisionomía auténtica que podamos considerar del petirrojo, diremos que tiene el pico fino como casi todas las aves que se alimentan básicamente de insectos. Cuando los petirrojos son pequeños y están en desarrollo, normalmente no podemos identificar muchos detalles que podamos tener en cuenta. Sin embargo, conforme van creciendo vemos que los adultos se distinguen por su pecho y por la frente roja y también por unos ojos que están enmarcados en gris plomizo.
En lo que se refiere al vientre nos encontramos con un color blanco que hace un perfecto contraste con este rojo del que hablamos aunque en ocasiones también podemos encontrar tipos de manchas pardas en algunos petirrojos sobre todo, en los que son más jóvenes.
A menudo, un petirrojo se puede confundir con otras especies de ave como por ejemplo, se sabe que han sido los papamoscas aquellos que más se han nombrado ante los que se confunden con este que estamos describiendo en cambio, debemos de tener en cuenta que un petirrojo es de menor tamaño y con un cuerpo algo más redondo
Además de comunicar que el petirrojo se trata de una especie que es original de Europa aunque ciertamente también se ha visto en partes del continente africano gracias a la emigración que han hecho algunos grupos, de esta especie queremos decir que por lo general, habita en los bosques húmedos, frondosos y que son mixtos.
Es interesante conocer que el petirrojo huye de los espacios secos y aquellos bosques en los que los vemos tienen que estar cargados de hojas verdes y comestibles (aunque él se alimente de insectos) porque de alguna manera le simboliza la vida que es lo que más aprecia con dichosa alegría.
Por otro lado, también es curioso conocer que las especies de petirrojos son grandes aficionados a los espacios bajos y a comer en el suelo y como ya hemos dicho, cuanto más verde contenga mucho más le gustará. Lo interesante del suelo es que a esta especie le gusta corretear de un lado para otro y evidentemente, una superficie plana le ofrece la oportunidad de hacerlo sin peligro alguno.
Ante todo debemos decir que el petirrojo es un ave diurna que podemos ver cazando insectos en las noches de luna brillante o de luz artificial. Por lo general es un pájaro al que le gusta estar tranquilo y que no quiere que le molesten en ninguno de sus momentos de intimidad. Es un animal que se dedica principalmente a disfrutar del día y a estar contento con sus cantos y sobre todo, alegrando el alrededor que tiene por muy mustio que en ese momento se encuentre.
Cuando al principio hemos advertido de que el petirrojo era un ave de pico fino, lo hemos catalogado como todos aquellos que se alimentan de insectos porque a menudo es exactamente así es decir, esta es la cualidad de que disponen. En cambio, aquí queremos apuntar un poco mejor a cuál es la dieta que tiene el petirrojo y de qué manera la consumen.
Dicho esto, es interesante anotar que los insectos que se encuentran en el suelo son los grandes favoritos del petirrojo aunque también comen arañas, lombrices y hasta caracoles. En otoño en cambio, le da una vuelta ligera a su dieta comiendo bayas y frutos y para el invierno se acerca a los espacios de sembrado dónde se hace con algunas pasas, copos de avena y otros alimentos blandos.
Como vemos el petirrojo es una especie de pájaro bastante completa y para todas aquellas personas a las que le gusten las aves, sin duda tienen aquí una de lo más interesante, bonita y que gusta mucho en todo el mundo.
                                    

EL AVE RUISEÑOR

El Ruiseñor Común, Luscinia megarhynchos, solamente ofrece como rasgo destacado de su plumaje el color pardo rojizo de las plumas supracobertoras y de la misma cola; ésta, sin embargo, no es uniforme, sino que la pareja central de rectrices tiene un tono más apagado, menos rojizo. El resto de las partes superiores, incluyendo la cabeza, son pardas con un tinte rojizo más acusado en unos ruiseñores que en otros y nunca tan intenso como la cola. Esta es muy notoria en vuelo, aun siendo éste corto. Las partes inferiores son pardo grisáceas, más blancas en la garganta y el vientre y más pardusco el pecho. El pico es pardo oscuro, con la base de la mandíbula inferior muy pálida; los tarsos y los pies color carne o pardo gris, y el iris pardo oscuro. Los sexos son indistinguibles por el plumaje, aunque cogidos en la mano, tal vez la cola es de tono más apagado en las hembras. No obstante, para establecer esta diferencia hay que examinar los dos pájaros, macho y hembra, juntos.
Los ruiseñores jóvenes tienen las partes superiores pardo rojizas, pero cada pluma posee un punto más pálido cerca del extremo y hay también un notorio borde pardo oscuro en cada una. Las partes inferiores son blanquecinas en el mentón y el vientre, y la garganta y el pecho beige blancuzcos, teniendo las puntas pardo oscuras, lo que da al pájaro una apariencia de plumaje moteado por debajo, pero en realidad con pequeñas ondulaciones algo semejantes a las del Colirrojo y Petirrojo. La cola es como la de los adultos, aunque en las puntas de las rectrices se aprecian puntos más pálidos muy pequeños. Las plumas del cuerpo y las coberteras alares son mudadas entre julio y septiembre, pero no las primarias de las alas ni las rectrices de la cola.
Más oído que visto, el Ruiseñor Común es un pájaro escondedizo que, sin embargo, no es tímido y cuando canta lo puede hacer al descubierto y permitir la aproximación del observador a pocos metros de su posadero. Se mueve ágilmente por entre la vegetación arbustiva baja y, al aparecer al descubierto, pronto llama la atención su forma de llevar las alas, ligeramente caídas. Muy a menudo no se aleja del suelo y anda por él entre las hojas buscando insectos y larvas. Si no presiente peligro, sale del matorral y salta por el suelo, pero cualquier movimiento o ruido le hacen esconderse. Al posarse en una rama cerca del suelo, sus actitudes recuerdan mucho al Petirrojo. Normalmente suele ladear la cabeza, si descubre algún insecto, antes de lanzarse con rapidez a su captura. Cuando se puede observar al descubierto, corriendo a saltos por el suelo, recuerda muchas veces una combinación de actitudes del Zorzal Común y del Acentor Común. Como aquél va saltando por espacio de un metro rápidamente para quedarse a continuación quieto mirando al suelo, mientras sacude las alas y la cola. Esta también la suele levantar casi en vertical y extender en abanico. Casi siempre se le observa solitario y normalmente es el macho el que se descubre. Las hembras son mucho más discretas. Sin embargo, en migración parecen gregarios y, aunque se asegura que en sus vuelos nocturnos de o para Africa viajan en pequeños grupos, la realidad es que en determinadas zonas bien conocidas por algunos ornitólogos y por antiguos pajareros, cualquier mañana de abril puede depararnos la sorpresa de ver en sólo 100 metros de arbustos y matorral no menos de 50 a 80 ruiseñores. ¿Es posible que los pequeños grupos dispersos en el vuelo se hayan posado todos en el mismo lugar?.
El Ruiseñor Común vive con preferencia en linderos o claros de bosques bien provistos de vegetación baja y maleza enmarañada. En extensas zonas de su hábitat tiene mucha querencia a riberas arboladas, permaneciendo siempre cerca del agua y ocultándose y cantando desde arbustos y plantas que nacen en las orillas de ríos, embalses, lagunas y charcas, y también desde álamos y otro árboles ribereños. En toda Iberia siente predilección por valles fluviales y cauces de ríos que han perdido gran parte de su caudal.
La mayor parte de su alimentación es a base de insectos y sus larvas, que captura normalmente en el suelo, simplemente vigilando cualquier movimiento entre las hojas caídas o la hierba. También come picoteando el dorso de las hojas, a menudo en posturas un tanto acrobáticas. En el otoño desde luego, pero también en julio, come mucha fruta. Lo mismo frutos silvestres como bayas del Saúco, Sambucus nigra, que las cultivadas, atacando a menudo las cerezas y los higos. Cuando ceba a los pollos lleva muchas orugas y mariposas.

Casi podría decirse que el ruiseñor tiene dos formas de cantar, con diferencias a veces muy subjetivas. Normalmente canta tanto de día como de noche con vigor, sobre todo al amanecer y por la tarde. Su voz es entonces fuerte y sonora, con gran riqueza de notas líquidas y musicales y muy persistente, interrumpiéndose sólo por unos pocos segundos. A partir de la segunda decena de junio el canto nocturno es menos vigoroso, más suave, más sostenido y, si se quiere, de mayor riqueza. Los machos adultos tratan de enseñar a los jóvenes volanderos en los últimos días del mes de junio los secretos de tanta riqueza vocal. Los últimos comienzan a repetir muchas estrofas y así se explica que, en un territorio ribereño donde positivamente sólo una pareja de ruiseñores está establecida, se escuchen a la vez varios, en especial en las primeras horas de la madrugada.
Siguiendo a Tucker (1940), el canto es notable por su riqueza y variedad y por el extraordinario vigor en su emisión. La sucesión repetida de frases, que duran cada una de 2 a 5 segundos, le colocan a la cabeza de los cantores de la campiña. Casi todas las estrofas son repeticiones de una sola nota o combinaciones de ella, contrastando muchas veces con la introducción de otra u otras dos inesperadamente en el conjunto del canto, pero más a menudo al final de una frase. La mayoría de las notas emitidas por el ruiseñor son fuertes y claras, muy liquidas y de gran riqueza y sentido musical, guardando un verdadero ritmo y tan pronto recuerdan a un suave burbujeo, como se elevan aflautadas y se repiten hasta parecer que el pájaro casi va a perder la respiración. Las notas más sorprendentes son siempre el rápido y alto ¡¡choki-chokichoki...!! y el aflautado y altísimo ¡¡píu-píupíu...!! repetido con lentitud en un magnífico crescendo.
En cuanto llega a Iberia comienza a cantar. Entonces todavía lo hace con menos brillantez, pero en mayo todos los machos se muestran más al descubierto lo mismo de día que de noche. Desde el amanecer hasta aproximadamente las 9 y nuevamente desde las 16 hasta 18 (siempre hora solar), algunas veces antes, pero las 10 de la noche pueden marcar un momento de intenso canto que baja en vigor a partir de las 3 horas. En España se escucha en zonas altas hasta bien entrado julio, e intermitentemente hasta el 20-25 de este mes. Habitualmente el canto es emitido desde un posadero bajo, muy a menudo cerca del suelo y rara vez en la rama alta de un árbol. Los chopos y álamos ribereños pueden ser posaderos favoritos, pero preferentemente en el ramaje más bajo. Corrientemente canta oculto en matorrales y también puede ser observado en el tope de un arbusto o en ramas bajas exteriores. Siente también predilección, para cantar durante la noche, por arbustos espinosos.
Aunque se dice que canta en migración primaveral (Tucker, 1940), se escucha poco y probablemente muchos que ya cantan con fuerza son ruiseñores establecidos que esperan la arribada de las hembras. Estas llegan normalmente por lo menos una semana después, e incluso más tarde (10 días según Bannerman). WalpoleBond (1938), en quien hay que admitir una gran experiencia, asegura que algunos ruiseñores cantan en cuanto ponen el pie en las costas inglesas. También el mismo ornitólogo admite que muchos cantan hasta la mitad de julio, pero siempre a causa de que la primera puesta se ha perdido por el ataque de un depredador y la pareja inicia una nueva cría. En agosto un seudocanto, rico en notas y gorjeante, se oye insistentemente tanto a adultos como a jóvenes del año. Nada más ocupar su territorio de cría en el mes de abril y también durante la migración otoñal, los ruiseñores emiten un penetrante y alto ¡¡juiit!! que se parece al similar de los mosquiteros, pero es más fuerte y se distingue bien sin que haya posibilidad de confusión. En señal de alarma lanzan un ¡¡tack-tack-tack...!! y si nos acercamos al nido un áspero y duro ¡¡kerrrrr...!!
En pleno canto permite la aproximación del observador sin asustarse. La presencia de la hembra en los primeros días de mayo puede ser la causa de vuelos aéreos cortos, emitiendo a la vez una breve estrofa. En estos días el pájaro se vuelve muy confiado y, con precaución y siguiendo el sonido de su voz, se le descubre con relativa facilidad. De forma ocasional canta en el suelo y corrientemente lo hace entre el ramaje de los arbustos a baja altura y también desde la rama de un árbol que domine su territorio.
Cuando comienza el celo y las hembras se van distribuyendo por los territorios de los machos, éstos se aproximan a ellas con la cola bien desplegada, mientras abren ligeramente las alas, sufriendo una vibración todo el cuerpo y bajando el pico casi hasta el nivel de la rama donde ambos están posados. Desde la tercera semana de abril ya hay parejas ocupadas en construir el nido, pero son todavía pocas. Hasta los primeros días de mayo, y en general no antes del día 10 de este mes, no se encuentran nidos de ruiseñor. Solamente la hembra lo construye y con preferencia en el mismo suelo o muy cerca de él. Casi siempre está muy oculto en el fondo de un arbusto o matorral y no pocas veces en un espino. Algunos a mayor altura, rara vez a más de un metro, y hay muchos en matas de ortigas. Sienten preferencia por zonas húmedas y se ven numerosos en el Norte de Iberia junto a cursos de agua. No rara vez se descubren nidos en el suelo sin protección vegetal por encima, a cielo abierto, o muy escondidos en hiedra que sube por el grueso tronco de un árbol. El nido es voluminoso y suele abultar bastante al estar colocado sobre palos secos, supuestamente en un intento de los pájaros por aislarlo de la humedad o de posibles subidas de nivel de agua si están próximos a ésta. Pero la mayoría están más alejados de ella. Solamente la hembra lo construye y es sencillo. Formado por hojas secas de Roble, Alamo, Abedul, etc., está forrado en su interior con hierba muy fina y pelo, pero no pocas veces hay también alguna hoja pequeña. Las primeras puestas están completas generalmente después del 10 de mayo y muchas no antes de la última semana de este mes. En zonas de la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica la nidificación empieza bastante tarde, pero en otros lugares de Iberia se anticipa a los primeros días de mayo. Cada puesta consiste normalmente en 4 ó 5 huevos y ocasionalmente 6. Alguna se encuentra de 3, pero probablemente debido a depredación o a que el mismo pájaro retira uno roto involuntariamente. Jourdain (1940) cita como excepción una puesta de 7. Su color es normalmente muy oscuro y variable entre el pardo rojizo, pardo grisáceo, pardo oliváceo y verdoso, tonos formados por la sobreimposición de puntos o manchas pardas sobre fondo azulado. Algunos raros ejemplares tienen un extremo azul y no pocos muestran un color pardo en casi toda su superficie, con el extremo más ancho pardo rojizo oscuro. En general, en Iberia son más numerosos los pardo oliváceos y los ocráceos con tinte rojizo Jourdain, para 100 huevos colectados en Gran Bretaña, obtuvo un promedio de medidas de 21 x 15,6 mm. con un máximo de 24 x 16,5 mm. y un mínimo de 18,3 x 16 mm. D'Almeida, en el norte de Portugal, recogió 8 huevos, encontrando una media de 19,9 x 15,6 mm. con extremos entre 18,9 a 20,8 x 14,7 a 16,1 mm. Verheyen, para 100 en Bélgica, obtuvo un promedio de 20,6 x 15,7 mm. Solamente incuba la hembra y lo hace durante 13 días (13-14, Jourdain, Verheyen, Harrison, etc.). Al nacer, los pollos tienen plumón en la cabeza y espalda, largo y abundante, de color gris oscuro. El interior de la boca es anaranjado y las comisuras blanco amarillentas. No hay puntos oscuros en la lengua. Ambos adultos los ceban con orugas y gran cantidad de insectos, desarrollándose con rapidez, tanto que, incluso sin ser molestados, pueden abandonar el nido a los 10-11 días. Normalmente no suelen hacerlo antes de los 11-12 días y quedan invariablemente muy cerca, donde son alimentados todavía 15-18 días más. No se separan de los adultos, durmiendo al anochecer en posaderos próximos, donde los jóvenes machos cantan en tono bajo, pero melodioso, muy agradable, e incorporando ya la gran variedad de notas que los adultos emiten. Este, llamémoslo seudocanto, se puede escuchar durante toda la noche. Curiosamente la misma conducta tiene el Ruiseñor Bastardo, Cettia cetti, y los jóvenes de esta especie cantan en tono también muy bajo y casi siempre en posadero cercano al del Ruiseñor Común. Los ruiseñores jóvenes son independientes al cumplir los 30-35 días.
Pocos son los casos de bigamia comprobados (Clodius, 1895 y Davis, 1975). Los adultos que ceban pollos en julio indudablemente se han retrasado por repetición de la puesta debido a depredación o destrucción fortuita de la primera.
Como otras especies migradoras, el ruiseñor también guarda una extraordinaria fidelidad a sus zonas de cría. Año tras año pueden volver al mismo lugar y los adultos ser sustituidos por los jóvenes del año anterior, e incluso emparejarse padres con hijos si alguno de la primitiva pareja no sobrevive a la migración. De esta manera se forman tribus que tienen notas distintivas y que los buenos aficionados al canto de los pájaros distinguen bien. Muchas notas roncas o raspantes pueden ser transmitidas de padres a hijos, aunque sorprendentemente este defecto (?) a menudo llega a desaparecer. Las variaciones individuales en el canto permiten comprobar la presencia de un mismo ruiseñor en el pequeño territorio que ocupó el año anterior.
                                   

AVE EL ABUBILLA

La abubilla habita en Europa, África y Asia. Generalmente a partir de septiembre parte, en solitario o en grupo, hacia zonas más cálidas. Sin embargo, un buen número de estas aves se queda durante el invierno en la península Ibérica, por lo que en algunas zonas se puede disfrutar de ellas durante todo el año.
En España se denomina a la abubilla de distintas formas según la zona. Por ejemplo, en Canarias se le llama “apupú” o “tabobo”; y en León se la conoce como “budibilla”.

Su original plumaje la hace fácilmente reconocible. Rosáceo en la cabeza, cuello y pecho; la otra mitad de su cuerpo está cubierta de franjas blancas y negras, apreciables sobre todo cuando emprende el vuelo y nos regala un espectáculo único con cambios repentinos de dirección.


Su atractiva cresta rosada, en cuyos extremos se dejan ver trazos negros, es otra de sus singularidades. La abubilla lleva este penacho generalmente plegado, salvo cuando vuela, algo la intranquiliza o durante el cortejo.
El tamaño de la abubilla es similar al de la urraca, con 30 cm de largo y una envergadura de 50 cm. Su peso oscila entre 58 y 80 gr y aunque apenas existe distinción entre sexos, los colores de la hembra son algo menos vivos que los del macho.
Su largo y afilado pico no pasa desapercibido, y le sirve para desenterrar su apetitosa comida o buscarla en los huecos de árboles y rocas. Pero también se la puede ver frecuentemente por el suelo, buscando entre la tierra su ración diaria. Se alimenta de insectos, orugas, saltamontes, larvas, mariposas, ciempiés, hormigas, lombrices, arañas, gusanos y de la procesionaria del pino.
El canto de la abubilla es un “up-up-up”, que se escucha especialmente desde primavera a principios de verano, época en que tiene lugar el cortejo. Y su andar pausado recuerda al de las palomas, con ese movimiento tan peculiar de la cabeza.
El nido huele francamente mal, ya que es el modo en que la abubilla intenta alejar a los posibles predadores. Además, tanto la hembra como los jóvenes polluelos despiden un hedor fétido dirigido al mismo fin, incluso hasta el extremo de que las crías pueden salpicar de excrementos a un posible agresor si se sienten amenazadas. Las culebras y las comadrejas son dos de los peores enemigos de los jovenzuelos
A su llegada al mundo los retoños apenas tienen plumas, permaneciendo en el nido cerca de 25 días y siendo alimentados por sus padres principalmente de insectos. Una vez han aprendido a volar, todavía permanecen durante un tiempo con la familia, hasta que son capaces de alimentarse por sí mismos y emprenden su camino de adultos.
a leyenda cuenta que este peculiar animal, como todas las aves, es el puente entre el mundo del más allá y este mundo material, y que además representa el sentido común y la sinceridad. En todo caso, de lo que no cabe duda es de que la maravillosa gama de colores de la abubilla, hechizará por unos minutos a todo aquel que se cruce en su camino.
                                   



PALOMA COLIPAVO






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PALOMA  COLIPAVO
Paloma grande y redondeada de aspecto macizo, cuyo peso puede superar fácilmente los 600 gr. El pico suele ser fino y de largura media corta. La cola ancha, abierta y bastante echada hacia adelante está compuesta por 24-32 plumas, e incluso más. La paloma doméstica vulgar y la mayoría de las otras razas raramente superan las 12 ó 14 plumas rectrices. El pecho es rotundo y generalmente de aspecto abombado con buena anchura. Suelen carecer de glándula uropigial. El porte general de estas aves es muy característico, con la cabeza echada hacia atrás rozando casi la rabadilla cuando la cola es desplegada en un circulo casi perfecto durante la parada o rueda en la que además las palomas parecen retemblar. El color del plumaje puede variar desde el blanco puro hasta el negro, pasando por grises, azules y rojos. También hay ejemplares ~pintados» blancos con la cola negra o blancos con escudo rojo en las alas.

Originaria de la India y otros países orientales, se extendi6 posteriormente por Europa y América, alcanzando su mayor auge durante el pasado siglo como pájaro de jardín manso y de fácil
mantenimiento. En la actualidad es una de las razas más populares y comunes.


No requieren ningún palomar especial, adaptándose muy bien a cualquiera de los tipos existentes. Una vez aquerenciadas en su lugar de cría pueden ser mantenidas en libertad en la seguridad de que no abandonarán el mismo, si no son hostigadas o perseguidas. Pueden vivir en una gran pajarera exterior, preferiblemente aisladas por parejas.

Básicamente granívora, debe incluir maíz trigo, arroz, judías, algarrobas, semillas de cacahuete partidas, guisantes, etc., así como algo de verdura picada, lechuga, trébol, diente de león e incluso larvas de insectos y pequeñas lombrices enteras o troceadas. Han de tener siempre agua limpia y fresca a su disposición.

Generalmente dulces y pacíficas, sólo suelen organizar alborotos cuando conviven varias parejas en un recinto cerrado muy restringido. Por su vuelo torpe y desmañado son poco proclives a la huida, habituándose rápidamente al lugar de cría y pudiendo ser mantenidas en libertad

Generalmente dulces y pacíficas, sólo suelen organizar alborotos cuando conviven varias parejas en un recinto cerrado muy restringido. Por su vuelo torpe y desmañado son poco proclives a la huida, habituándose rápidamente al lugar de cría y pudiendo ser mantenidas en libertad

Se atiene a las normas generales válidas para esta especie, incluyendo la formación de parejas, que ha de hacerse con cuidado, ya que no hay un dismorfismo sexual acusado y sólo se pueden entresacar los machos jóvenes por su comportamiento. La instalación de la pareja fundadora se realizará en primavera en un palomar cerrado hasta que hayan criado. Tras el apareamiento la hembra pone dos huevos en dos días sucesivos y la incubación compartida dura casi diecisiete días. Cuando los pichones tienen una semana de edad puede dejarse abierta la puerta del palomar sin molestar a los padres. Así habremos comenzado la cría de estas bellas aves.


Originaria de la India y otros países orientales, se extendi6 posteriormente por Europa y América, alcanzando su mayor auge durante el pasado siglo como pájaro de jardín manso y de fácil
mantenimiento En la actualidad es una de las razas más populares y comunes


Básicamente granívora, debe incluir maíz trigo, arroz, judías, algarrobas, semillas de cacahuete partidas, guisantes, etc, así como algo de verdura picada, lechuga, trébol, diente de león e incluso larvas de insectos y pequeñas lombrices enteras o troceadas Han de tener siempre agua limpia y fresca a su disposición

Se atiene a las normas generales válidas para esta especie, incluyendo la formación de parejas, que ha de hacerse con cuidado, ya que no hay un dismorfismo sexual acusado y sólo se pueden entresacar los machos jóvenes por su comportamiento La instalación de la pareja fundadora se realizará en primavera en un palomar cerrado hasta que hayan criado Tras el apareamiento la hembra pone dos huevos en dos días sucesivos y la incubación compartida dura casi diecisiete días Cuando los pichones tienen una semana de edad puede dejarse abierta la puerta del palomar sin molestar a los padres Así habremos comenzado la cría de estas bellas aves

                             


EL AVE UROGALLO

Cuando la mayoría de los pichones ya han salido del huevo, el padre abandona el sitio y emprende su marcha. Los primeros diez o quince días es suma su agresión contra todo animal que se le acerque a sus pequeños, tal y como era cuando estaba incubando. Y los polluelos, que a los dos o tres días ya son buenos andarines, le siguen. Porque a pesar que no los alimenta, les enseña y conduce por buenos caminos. Después de un par de semanas es posible que dos o más padres decidan vagar juntos, con los pequeñuelos formando una multitud tras ellos. Por cierto, es normal que un macho permita a un pequeño extraviado, que no es de él, a integrar su grupo aun cuando es de mayor o menor tamaño que sus hijos.

El urogallo tiene un tamaño máximo de 1,10 m en los machos y 0,70 m las hembras. Se caracteriza por tener unas plumas debajo del pico en forma de barba, una cola en forma de abanico y unos tubérculos rojos sobre los ojos.
El urogallo es una ave grande; el macho con plumaje oscuro y cola ancha, la hembra parda. Cabeza y cuello grises, algo parduscos y con fino barreado negro; la garganta con plumas más largas, formando una corta barba; pecho negro con reflejos verdes o violáceos; pico blancuzco; sobre el ojo una zona roja; patas emplumadas, pardas; hembra más pequeña, rojiza castaña y moteada. Los machos de la raza pirenáica son más oscuros que los de la raza cantábrica.
El urogallo se alimenta de agujas de coníferas; hojas, frutos y bayas; ocasionalmente insectos, con los que alimenta a los pollos.
El urogallo se caracteriza porque tiene una dieta estacional, que corresponde a: -En verano, se alimenta de hierba, crisálidas de hormiga, bellotas, hayas, lagartijas e incluso Serpientes. -En invierno, se alimenta de diferetes especies de brotes de árboles: de haya, amentos de abedul, acículas de pino y hojas de acebo. -En primavera se alimenta de brotes de haya y otras especies herbáceas. -En otoño la alimentación principal es el arándano.
El urogallo suele vivir en zonas montañosas con bosques principalmente claros y abiertos poblados con coníferas donde haya abundante vegetación herbácea, agua y bayas.
La época de celo del urogallo dura desde marzo hasta el primer tercio de mayo. El urogallo profiere gritos de reclamo al amanecer y al atardecer desde algún punto elevado atrayendo a las gallinas; estos gritos le dieron este nombre al animal pues se decía que eran parecidos a los del uro (bóvido extinto). Luego el urogallo se posa en el suelo y cubriendo un territorio de 50 o 100 m de diámetro continúa con sus reclamos y copulando con varias gallinas en un mismo día.
Ponen entre cinco y doce huevos en un hoyo en el suelo donde son objetivo fácil para el jabalí, los Perros, comadrejas y el azor. Además la mortandad de los polluelos es muy alta en las primeras semanas de vida, por lo que su población aumenta muy lentamente.
Manchados de tonalidades pardas que la hembra sola incuba durante 26-29 días. Los pollos de urogallo, nidífugos, son atendidos únicamente por la urogallina y a los 15-20 días comienzan a dar cortos vuelos...
Su caza está vedada desde 1979, y desde 1986 tiene la catalogación de especie protegida, y aún así su futuro sigue siendo una incógnita. También se le encuen- tra en Pirineos, donde tiene los mismos problemas de supervivencia. Su celo es de marzo a mayo, y es cuando los machos emiten su conocido canto, para llamar a las hembras, de ahí el nombre de “cantaderos...                  


EL ÑANDU

El Ñandú Grande, o simplemente Ñandú, habita en las praderas de América del Sur. Al oriente de los Andes lo podemos encontrar desde los llanos del Brasil hasta la Patagonia. Usualmente se mantiene a menos de los 1200 metros de elevación. En el presente no se le considera raro pero tampoco común, su abundancia es lo que los zoólogos llaman poco común o bastante común.

Este ñandú prefiere los campos despejados, donde predomina la hierba y es posible que haya algunos arbustos. Por naturaleza no se interna en la espesura de las selvas o vegetación secundaria alta y densa, aunque sí se traslada por los caminos dentro de tal vegetación. Se le ve en las arboledas y posiblemente en los bosques secos y despejados. También habita en los cerros donde hay rocas y vegetación no muy densa, o al menos caminos claros. Frecuenta las cercanías de los cursos de agua.


Los aborígenes lo cazaban por su carne. Hubo un tiempo cuando también se procuraba en grandes cantidades por sus plumas, las cuales eran utilizadas en los plumeros para sacudir el polvo. Por muchas otras razones el ñandú fue perseguido por los pobladores que después fueron a las regiones donde esta ave es natural. Se estima que la parcelación afectó seriamente sus números en algunas partes. Ahora ya la actitud hacia el ñandú ha cambiado mucho y se le está volviendo a ver en grupos que aunque no son tan numerosos como los que se describían hace cien años, sí suman dos o tres decenas de ñandúes.


El macho y la hembra son bastante similares. Los machos son un poco más grandes en el promedio de las dimensiones y tienen más negro en el color del plumaje, pero no es fácil distinguirlos a simple vista. Los machos logran los 1.4 metros y las hembras los 1.2 metros. El peso es de 20 a 30 Kg. Claro, estas medidas pueden ser superadas por algunos individuos. Los polluelos salen del huevo amarillos oscuros con rayas negras a lo largo del cuerpo. Pronto empezando a lucir como miniaturas de los adultos.

De vez en cuando nace uno blanco pero no es albinismo, no son del todo blancos. Existe documentación en algunos de estos ñandúes grandes blancos que han logrado sobrevivir hasta adultos en la naturaleza, aunque no hemos leído ningún reporte reciente que mencione su existencia en la vida salvaje. Lo que sí es sabido es que el color puramente blanco no es del todo un buen camuflaje. Sería interesante investigar si es el camuflaje o si es que esta variación de color en el ñandú simplemente es sumamente rara.


Hace unos años vimos un ñandú grande blanco en un zoológico que visitamos. Realmente era primera vez que observábamos un ave tan grande blanca, y el ñandú que de por sí siempre nos ha llamado la atención, fue algo impresionante. Estos ñandúes no son albinos, algunas plumas no son blancas del todo y los ojos no son rojos. La piel de las patas es crema o beige bien claro. De acuerdo a los libros, en cautiverio no son tan raros, aunque tampoco es un ave común. Tenemos entendido que ya se están criando en algunas granjas. Lo cierto es que el que vimos era un ñandú bien bonito como ave ornamental, claro los otros no tenían nada que envidiarle porque también eran muy atractivos.

Durante el celo, los machos compiten por la dominación de un pequeño harén que normalmente cuenta de cuatro o cinco hembras, pueden ser más y pueden ser menos. Hay veces que estas riñas se vuelven físicas y las patadas vuelan. Una vez establecido el orden de superioridad entre los machos, las hembras depositan los huevos en el nido del macho dominante. El nido es un lugar en el suelo que el futuro papá ha seleccionado y escarbado ligeramente; aproximadamente un metro de diámetro por unos seis a diez centímetros de profundidad. El sitio puede ser un lugar arenoso entre la hierba alta, cerca de algún arbusto, bajo la sombra de un árbol o en un claro entre los arbustos.


La puesta toma de siete a diez días. Al segundo o tercer día ya el macho empieza a ponerse celoso y comienza a permanecer cerca del nido la mayor parte de tiempo; supervisando la operación. Una vez que ya él se encuentra satisfecho con su nidada demuestra cierta agresión hacia las hembras, haciendo que éstas se vayan. Entonces este macho empieza a incubar los huevos por sí sólo. La nidada puede llegar a tener de 70 a 80 huevos en casos excepcionales; es usual que sean menos, 40 huevos es una buena nidada. Aparentemente la temporada de incubación varía de acuerdo a la localidad. En algunos lugares es en septiembre y octubre, siendo aun más temprano en otras partes y prolongándose hasta febrero en otros sitios. El padre en bien dedicado y permanece la mayor parte de los 35 a 50 días que se toma la incubación sentado sobre el nido. Sólo se levanta para ir a comer y beber, eso de una hora cada día. A no ser que tenga que defender el nido, entonces se levanta de un brinco con las alas abiertas. Normalmente todos los pichones nacen el mismo día o en dos días, menos de 48 horas del primero al último. El padre continuará dejando a los jovencitos esconderse bajo él por un tiempo.

Una vez terminada la relación con aquel macho que ya se encuentra incubando, las hembras simplemente se van con el próximo macho en sucesión. Y el proceso comienza de nuevo. Si nos detenemos por un momento y analizamos esta forma de criar, que no es única del ñandú en las rátidas, podemos observar que la eficiencia en este sistema es óptima. Las dos funciones primordiales de la propagación se desarrollan sin interferir una con la otra.


Las hembras se dedican a poner los huevos, función que sólo ellas pueden hacer. El gasto de tiempo y energía necesarios para incubar los huevos y proteger a los polluelos recae sobre los machos. Es conocido entre los avicultores que el desgaste de criar en ciertas aves es muy superior al de poner los huevos. Se estima que por esos sólo un 20% de los machos capaces de procrear en esta especie traten de anidar cada año. Pero entre los ñandúes las hembras también se esmeran, ya que cada una de ellas cría con 10 o 12 machos en una temporada. Una excelente manera de mezclar la sangre y producir la mayor cantidad de pichones posible.

Se ha observado que algunos huevos no son calentados, se encuentran próximos pero fuera del nido. Hay muchas teorías con respecto a estos huevos. Una de ellas es que cuando empiezan a nacer los pichones, el macho los rompe para atraer las moscas, las cuales sirven de primer alimento a los recién nacidos. A nosotros no nos parece lógico, ya que también atraería a los depredadores. Pero estamos seguros que el ñandú sabe más de estas cosas que nosotros, y alguna razón con sentido deben tener los huevos no calentados.


Cuando la mayoría de los pichones ya han salido del huevo, el padre abandona el sitio y emprende su marcha. Los primeros diez o quince días es suma su agresión contra todo animal que se le acerque a sus pequeños, tal y como era cuando estaba incubando. Y los polluelos, que a los dos o tres días ya son buenos andarines, le siguen. Porque a pesar que no los alimenta, les enseña y conduce por buenos caminos. Después de un par de semanas es posible que dos o más padres decidan vagar juntos, con los pequeñuelos formando una multitud tras ellos. Por cierto, es normal que un macho permita a un pequeño extraviado, que no es de él, a integrar su grupo aun cuando es de mayor o menor tamaño que sus hijos.

                                  

LOS BUHOS

ve estrigiforme de gran tamaño y fuerza muy común en el noreste de Europa, abarcando también la zona del MediteArráneo, la Península Ibérica, Asia y África. El nombre se le asignó por los sonidos que emite, además que desde la Edad Media se le conocía como Bubo. Algunos autores consideran que existen hasta 20 subespecies del Búho Rea
Sus medidas son de 56 hasta 75 cm de longitud con una envergadura de entre 1.60 y 1.88 metros, su peso se encuentra entre 1.5 y 4.2 kilos. Todas estas características lo convierten en el ave rapaz nocturna de mayor tamaño.


En ambos lados de la cabeza posee dos mechones de plumas que crean el efecto de una forma “V”  entre los ojos de iris amarilla. Su dorso es jaspeado con manchas claras mientras el vientre es pálido y de color liso. Al tratarse de un ave cazadora, sus garras son muy fuertes, por lo que los humanos deben usar protección en los brazos en caso de que alguna repose sobre estos.
La principal diferencia entre los machos y las hembras es que los primeros tienen las plumas que asemejan ser “orejas” más erizadas.
Son aves muy territoriales y solitarias que se basan de diversos sistemas para marcar los límites de su territorio, desde cantos  hasta dejar heces fecales en las rocas. El tamaño del territorio depende de la cantidad de presas que habiten esa área y del flujo de individuos, es decir, la cantidad de especímenes que fallecen dejando disponible su zona para volver a ser poblada.
El sonido que emite, que parece un aullido, puede escucharse en un radio de 2 km. Cada uno emite un sonido característico y único, por lo que también sirve de distintivo para identificar a un individuo de otro. 
Tienen un vuelo potente con una planeación frecuente y un aleteo silencioso. Esto aunado a su visión nocturna y agudeza de oído los convierten en unos óptimos cazadores, rápidos y sorpresivos.
Es un superdepredador, entre sus presas incluso se encuentran otros búhos y aves de presa, las cuales pueden encontrarse en el suelo o en pleno vuelo al momento de la cacería.
También se alimentan de roedores pequeños como los conejos, ardillas, ratas y erizos. Inclusive son capaces de cazar zorros y cervatillos con un peso menor a los 10k.
El único momento en el que ambos géneros interactúan es durante la época de apareamiento, las parejas son monógamas.  Sus nidos consisten en cavidades en troncos o acantilados, la hembra pone desde 2 hasta 6 huevos anualmente, generalmente durante el invierno o principios de la primavera.
Mientras la hembra se encuentra incubando el macho sale en busca de alimento, los huevos eclosionan a los 36 días y al nacer los polluelos son seminídicolas (es decir, nacen con características más desarrolladas a diferencia de otras especies de ave). La madre es la encargada de enseñarles la manera en la que deben alimentarse y de protegerlos.
Desde las 3 semanas ya son capaces de tragar por sí solos, a los 2 meses comienzan a volar aunque sean unos cuantos metros y a los 4 meses ya tienen por completo su plumaje. Finalizado el otoño comienza su vida independiente.
En la actualidad esta especie está viviendo un proceso de reintegración a zonas que solía habitar en el pasado, esto debido a las acciones del hombre durante mitades del siglo pasado que les hicieron  migrar a otras áreas. No se encuentra en la lista de especies amenazadas, su estado de conservación es de “Preocupación Menor”, aunque esto no lo descarta de que algún día pueda estar en peligro a causa de la contaminación o la destrucción de su hábitat para necesidades humanas.